lunes, 18 de enero de 2010

VIAJE EN EL TIEMPO - Día 1

Y llegamos al último episodio de este viaje . Ocurrió hace mucho, mucho tiempo… De hecho se desarrolló en otro año, en otra década… Y sin embargo, no lo olvidaré jamás. Para empezar porque tuve la suerte de disfrutar de la compañía de la chica más guapa del baile…

Sí, de hecho, aunque no se le note, aquí le acababa de pegar un mordisquito y lo estaba saboreando. Hummmm!!!

¡Qué rica!

Como os confesé en la entrada con la que despedí el año, nunca he sido un tipo demasiado navideño. Esas fechas, más allá de momentos puntuales, y que fundamentalmente coincidían con el reencuentro con mis amigotes jaramugos, nunca me dejaron otra cosa que tristeza de resaca. Esta vez, sin embargo, alguien fue capaz de romper el hechizo, de tal forma que mi verde y áspera piel de sapo gruñón desapareció en medio de una nube de humo.

Y es que, como decía Annibal Smith (el del Equipo A): Me encantan que los planes salgan bien. El jueves, día 31 después de trabajar hasta mediodía, picamos espuelas al Chiquitín (bueno más bien fue Raquel quien le hizo “morder el asfalto”, como ella dice) y nos plantamos en Benia de Onís, un pequeño pueblecito a diez kilómetros de Cangas, donde habíamos reservado alojamiento y dónde pensábamos disfrutar de una Nochevieja diferente. Un hotel de 4 estrellas, con spa, media pensión y cotillón con barra libre a un precio razonable, nos decidieron a plantearnos un cambio de año diferente a los que ámbos habíamos vivido con anterioridad.

Algunos detalles del hotel en que nos alojamos y de lo que organizaron para esa noche, serían dignos de una entrada “per sé”, pero dejemos que se queden en meras anécdotas de unos días estupendos.

Cenamos más o menos bién, me comí las uvas (las de los dos), nos pusimos el kit del Manolín (me acordé mucho de vosotros chavales), bebimos cava y “pal cotillón”.

- con el kit del Manolín -

La International Alto Standing Orquesta (o algo así), a pesar de tan rimbombante nombre ni era tan internacional, ni de alto standing (o a lo mejor sí, pero como clase media-baja no supimos apreciarlo), y hubo momentos en los que pareció más una charanga que una orquesta. Aún así consiguieron que no dejásemos de mover el esqueleto, con riesgo de mi propia integridad física incluso, como luego me contó Raquel. Las copas sabían fatal y desde luego el dolor de cabeza del día siguiente nos confirmó que se sirvió botellón, pero como había barra libre, pues ya sabéis… Quizá algo nos excedimos.


Esto no lo hagáis en casa niños

Hay mucha más documentación gráfica, pero tendría que poner ese cartelito que DD usa a veces en sus entradas, porque el espectáculo sería algo fuerte para ojos no acostumbrados.

Gracias a todos por la paciencia, por haberos leído los cuatro capítulos.


viernes, 15 de enero de 2010

VIAJE EN EL TIEMPO - Día 2

¡Uffff, qué dolor de cabeza!
Consecuencias de una barra libre en la que sirven botellón. Y de beber mogollón, claro. De hecho tengo los recuerdos de ese día algo borrosos. En fín...

Amanece tarde, pero en contra de casi todas las previsiones, el cielo está despejado y luce el sol (la neblina era interior). Desayuno lento, y nos marchamos a tomar algo el aire, a ver si así se despeja la cabeza. Y como estamos muy cerca, y la climatología es tan amable, subimos a ver el Lago Enol.


Increíble el desnivel de "la huesera" y los barrancos que bordéan la carretera, pero llegamos arriba sin problemas, gracias a la pericia de mi "choferesa" particular. La carretera estaba limpia, sólo pequeñas placas de hielo en las cunetas, y nieve por todos lados arriba nos indican que estamos en pleno invierno.

Dejamos al Chiquitín en el aparcamiento y nos pegamos un paséo por la nieve junto a un buen montón de domingueros como nosotros, y algún que otro con pinta de "profesionisti" que viene de hacer una rutilla más larga. La pena es que poco a poco, el cielo se va oscureciendo y desciende la temperatura, así que nos bajamos para Cangas de Onís a comer.

En Cangas encontramos, pese a la hora tan avanzada, un chiringuito abierto donde comemos algo rico y el estómago se va estabilizando. A nuestro alrededor todavía quedan valientes que siguen celebrando la nochevieja; alguno se ha quedado dormido apoyado en la barra. ¡Juventud: Divino tesoro! (¿Eh Xocas?)

Algo mejor de cuerpo y mente que a la mañana, volvemos a nuestro refugio, pues éste tiene Spa y nos hemos reservado la tarde-noche para catarlo. La decoración está muy lograda, pues emula una cueva; los juegos de luces y la ambientación resultan muy agradable. Lamentablemente todo está demasiado abigarrado, y resulta un poco agobiante. Aún así, lo disfrutamos, vaya que sí.



... àraunitnoC

VIAJE EN EL TIEMPO - Día 3

El sábado, una vez recuperados de la resaquilla del cambio de año, nos dedicamos al turistéo. Nuestro objetivo era visitar San Vicente del Sella, digo... perdón, Lastres.

De camino paramos a disfrutar de las maravillosas vistas del Mirador del Fito, y dímos un paseíllo por un sendero en el que nos topamos con un híto en homenaje al guarda que cuidó de la zona durante muchos años. ¡Qué majos son estos asturianos!
Seguimos ruta y llegamos, algo acomplejados, al pueblo que últimamente se ha hecho famoso por ser el escenario de la serie Dr. Matéo. Y sí, he dicho acomplejados porque íbamos pensando en nosotros mismos como unos frikis, pero en cuanto llegamos allí y empezamos a toparnos con gente a la caza y captura de la casa de tal o cual personaje, se nos pasó el sonrojo. De hecho, en los bares y tiendas locales, regalan un folleto con la "Ruta del Dr. Matéo".

El doctor Manuelo y la Puerrillo

Y nos tomamos algo en el bar de Tom

Es un escenario muy bonito, la verdad, de gente amable y acogedora; las casitas en general muy cuidadas y con detalles con mucho encanto. Merece la pena que visitéis el bar EL MESÓN en la parte alta, regentado por un rumano y un búlgaro (o al menos así creímos entenderlo nosotros) dónde os podréis beber una deliciosa sidriña con unas patatas al cabrales muy ricas (y barato además).

¡Qué mona la telefonista del pueblo!

Ya con el estómago lleno buscamos algún sitio para tomar café, y al vislumbrar una bonita terraza, nos metimos en el tugurio de la señora América (gracias por el apunte Srta. Puerr illo) que lucía en una de sus paredes un enorme mural lleno de fotos de los personajes de la serie y otros famosos.

La cafetera no funcionaba, hacía tiempo que no pasaba por allí el encargado de la limpieza y todo estaba algo desvencijado, pero el bar tenía encanto (kitsch quizá...), la vista era preciosa, y disfrutamos de un rato de amigable charla con otra clienta-amiga y la propietaria (a la que Raquel le vió cierto aire de "madama", por cierto).

Tras el ratillo de relax, nos fuímos a conocer a otros viejunos locales en el MUSEO JURÁSICO DE ASTURIAS que está a las afueras.

¡Qué valiente es mi niña!


Alguno casi nos quedamos sin cabeza por hacernos los valientes, jejeje... La exposición es interesante, y el edificio,muy original, trata de evocar en su forma la huella de una pisada de dinosaurio, cuyo descubrimiento dió lugar a la creación de este centro.

Unas fotuquis, unas compras para Pablo (experto en estos bichos) y listos. Antes de volver a "casa", qué menos que un paseíllo romántico por la playa a la luz de la luna, no?


... araunitnoC

jueves, 14 de enero de 2010

VIAJE EN EL TIEMPO - Día 4

Parece que fué hace años, y en efecto, transcurrió en gran parte durante el año pasado, el viajecito que nos pegamos Raquel y el que suscribe a territorio Astur.

Voy a comenzar por el último día, aunque no sea muy ortodoxo, pero es que ahora mismo, mientras escribo, con el hambre que tengo, mi estómago no deja de segregar jugos gástricos y mi mente no deja de recordar la comilona que nos pegamos en el restaurante Tierra Astur-Águila de Oviedo, un lugar espectacular y muy recomendable. Mereció la pena la espera, y menos mal que hicimos caso al camarero que nos sugirió que no pidiésemos más platos de momento, porque con la parrillada de verduras (exquisita), las setas al cabrales y las dos botellas de sidra que nos "metimos pal cuerpo", a la salida me sentía como Obelix. Ufffff!!!!


Antes habíamos pasado la mañana visitando la Cueva del Sopláo con sus impresionantes galerías y paisajes de estalactitas y estalagmitas; primero en el trenecito, y luego recorriendo a pié tras una guía la parte abierta al público.


Después del festín del mediodía (bueno, en realidad nos levantamos de la mesa casi a las 6 de la tarde), hubo que agarrarse al volante y enfrentarse a la metereología adversa (fué el único día que tuvimos mal tiempo) en forma de lluvia e intensa niebla, para llegar a casa con los cuerpos cansados, sí, pero la mente despejada y llenos de energía para intentar cumplir con los propósitos del nuevo año.
... áraunitnoC

miércoles, 13 de enero de 2010

Propósitos de año nuevo´- 2ª Parte

Siguiendo con el hilo de la entrada de ayer (como veis, de momento estoy cumpliendo) debo añadir a mi lista de propósitos uno muy importante que hoy alguien se ha encargado de recordarme: Demostrar a la gente que quieres, que los quieres. Osea, esforzarse un poquito en cultivar esos pequeños gestos y detalles, que les demuestran a las personas que nos importan, lo que sentimos por ellas.

Y nada más enraizarse esta idea debajo de la abundante cab
ellera que por ahora luzco, se me enganchó esta cancioncilla que descubrí en una peli protagonizada por el simpático Hugh Grant, basada en una novela de Nick Hornby (otra vez) “About a boy”.

Badly Bad Brown “minor incident”.



También van apareciendo algunos de los vuestros en los comentarios a la entrada de ayer; la mayoría compartidos por todos nosotros. Me quedo, sin embargo, con el escueto comentario de Atalanta: “Hacer las cosas bién”. Ni más ni menos…

Tamaña reflexión, trajo a mi memoria inmediatamente uno d
e los libros que más me gustaron de los que leí el año pasado, escrito por mi admirado tocayo Manu Leguineche con el título “El precio del paraíso”, dedicado a la figura de Antonio García Barón, un anarquista superviviente a la Guerra Civil española, a los campos de concentración alemanes y a la vida en plena jungla del Amazonas donde fundó su propia república, la República Independiente del Quiquibey, en la que no se utiliza el dinero y donde vive conforme a su manera de pensar; tengo en borrador una entrada sobre este relato apasionante que no acabo de completar, pero lo volveré a intentar. A lo que íba… El protagonista usaba a menudo una frase parecida, a la hora de explicar las decisiones que fue tomando en su vida, y que no fueron casi nunca fáciles. Un idealista sin pelos en la lengua y con una historia vital que daría para llenar una biblioteca. Otra de sus expresiones que también me gustó fué: "Donde hay dinero, siempre hay un cura".

martes, 12 de enero de 2010

Propósitos de año nuevo


Se me antoja que casi todos, en mayor o menor medida, nos proponemos al comenzar un nuevo año, la consecución de determinado objetivo, la superación de cierto reto, el abandono de un mal hábito o el establecimiento del alguno “bueno”; y yo no voy a ser menos. No obstante, aquí mismo confieso que la perseverancia nunca fue una de mis virtudes, y si uno de mis muchos defectos.

Pongámonos pués a ello… Y qué mejor manera de empezar, que hacerlo escribiendo, pues será éste uno de mis propósitos para este curso. Escribir siempre me ha hecho bién, me gusta zambullirme en la perfecta uniformidad de una página en blanco, y marcar sus calles. Unas veces la sensación es de sincronía y deslizamiento; otras de lucha. Unas veces el resultado será más o menos satisfactorio, otras sin embargo, no merecerá la sesión quedar registrada. Símplemente escribir, sin mayores pretensiones, ni por mi parte, ni –espero- por la vuestra a la hora de leerme. Incluyo en este primer reto, la intención de participar más activamente en vuestros blogs, puesto que aunque sigo leyéndoos a diario, reconozco que ya no me aplico a mí mismo, lo que se afirma en la cabecera de éste en el que estáis.

En segundo lugar, voy a esforzarme por aumentar lo que alguno calificó este verano como “descacharrantes” cifras de entreno, y para ello, intentaré incidir en aquellos aspectos más aburridos pero cuyos efectos deberían permitir a un viejuno como yo, con poco tiempo disponible, poder competir más en 2010, y sobre todo, disfrutar haciéndolo; intentar acudir a las citas, ya no con la incertidumbre de si la mecánica aguantará, sino con la intención de que ésta rinda al máximo posible. Abdominales, algo de pesas, muchos estiramientos…

Con el número tres, y metido ya de lleno en la crisis de los casi 40, voy a intentar una vez más conseguir un empléo no más digno, pero sí más cómodo, que me permita vivir algo más desahogado, y sobre todo, tener más tiempo libre para mis “pequeñas cosas” – que diría David-. Será cuestión de rentabilizar el poco tiempo libre que tengo, para conseguir llegar a ser funcionario.

Podría seguir enumerando buenos propósitos, pero seamos realistas, la mayoría se quedarían en eso, propósitos. Además, me espera un confortable –aunque frío y vacío- colchón al que he echado mucho de menos últimamente, y en el que espero poder dormir, pon fín, seis o siete horas de un tirón.

Os dejo aquí la tribuna abierta, para que emulando a Rob Fleming y sus compinches de “Championship Vynil”, expongáis vuestra lista con los cinco mejores propósitos que os hayáis marcado para este 2010.

¡Felices sueños!

jueves, 31 de diciembre de 2009

Reset: Poniendo el cuenta a "0"

No soy un tipo nada navideño, casi diría que me pone de mal humor. Me aprovecho, como todos, de los días festivos, de las pantagruélicas cenas de la "Mamma", de los reencuentros con los amiguetes que casi no ves el resto del año, disfruto de la nieve cuando llega, sufro los sabañones de mi mano izquierda como todos los inviernos, agradezco los regalitos que me llegan y me lo paso como un niño ideando cositas que regalar.

Para mí, el cambio de año en el calendario, supone poner a cero el contador de lo vivido en los 365 días anteriores. Como cuando después de una salida con la bici, descargo el garmin y echo un vistazo a la velocidad media, las pulsaciones, el desnivel acumulado, las sensaciones experimentadas... Y en la siguiente, me propongo hacer más rápida esa subida dura, trazar de forma más valiente en la bajada y disfrutar de las curvas, sufrir en los llanos y aguantar en posición aero con el plato puesto para mantener la velocidad.

Este año que acaba, ha sido el mejor de los últimos años; empezó mal, muy mal: lesionado y sólo , al poco además perdí a un ser muy querido. Lo acabo lesionado otra vez, pero con el IM de Niza en el bolsillo y en muy buena compañía.

Muchas gracias a todos los que habéis contribuído a que este año, mezclando todo lo bueno con todo lo malo que ha tenido, me deje un regustillo muy dulce en el paladar. A mi familia que tanta paciencia tiene conmigo, a los Jaramugos que tanto echo de menos y con quien me gustaría estar más a menudo, y a los que os pasáis por aquí de vez en cuando a visitarme.

Permitidme además, que haga algunas menciones específicas:

En primer lugar, gracias a Annabel y Jordi de Ibikemechanic, por enviarme un bubbelhead navideño. Os deséo mucha suerte en vuestra nueva aventura.


Y en segundo, un abrazo muy fuerte para David, por acordarse de mí y casi convertirme en millonario.

Por último, a esa personilla que es la gran culpable de que 2009 acabe tan bién. Como agradecimiento, le he preparado un regalito, con la ayuda indispensable del maestro Unai, que le daré esta noche. Gracias Raquel.


Un abrazo muy fuerte para todos.

¡Hasta el año que viene!